
Descubrir y estudiar sin cesar las riquezas de los pueblos que nos acogen: amarlos y hacerlos amar
1.- RESUMEN BIOGRÁFICO
Nacido el 11 de agosto de 1877 en Saint-Pêre-en-Retz en el oeste de Francia, en una familia de condición modesta, Francis Aupiais entra en el seminario menor de la diócesis de Nantes y prosigue su formación en el seminario de los Padres Blancos. Cursa su último año de teología en Misiones Africanas y es ordenado sacerdote el 29 de junio de 1902.
Lo que marcará toda su vida es su pasión por los Negros. No cesará de hacer reconocer todas sus cualidades humanas, su moralidad, la riqueza de sus culturas. De ahí, el nombre de la revista que fundará en 1925 con sus antiguos alumnos, Paul Hazoumé en particular: La Reconnaissance Africaine. El nº 1 anuncia que la finalidad de la revista es "llegar a disipar el equívoco por el que se hace una superioridad absoluta de la diferencia que existe entre el estado llamado 'civilizado' y el estado llamado 'primitivo' al servicio del primero". Otra preocupación es "hacer conocer las religiones fetichistas, las costumbres del país y de todo lo que se refiere a la historia local […] probar que los indígenas poseían un fondo de sentimiento y de ideal elevado". Quiere dar la palabra a los jóvenes dahomeanos que asimilan bien la cultura del colonizador y se exponen a perder su propia cultura, para que ellos mismos pongan de relieve lo que él llama 'regionalismo', es decir, "el culto de lo que viene de un pasado lejano, en lo que subsiste de las costumbres, de las artes, de la literatura de un pueblo que tuvo una existencia muy particular y cuyas instituciones, muy respetables, amenazan con ser sumergidas por otras instituciones, también muy respetables.
Muy sensible a lo que él llama el ceremonialismo de los dahomeanos, es decir, las signos de deferencia entre las personas, los rituales de las ceremonias religiosas y civiles, el P. Aupais inventará grandes fiestas donde podrá en cierto modo inculturar ese ceremonialismo. Serán la fiesta de la Epifanía (que existe todavía en Porto-Novo y entre los Gun de Cotonou) y la fiesta de Juana de Arco (¡estamos en una colonia francesa!). Instituirá también una 'fiesta de matrimonios' para animar a los jóvenes dahomeanos a que abandonen la poligamia.
2.- MENSAJE DEL P. AUPIAIS
Dios ha preparado desde hace mucho tiempo los caminos de la evangelización de estas poblaciones por las admirables disposiciones que él mismo ha conservado en el fondo de su corazón con un celoso esmero. ¿Hay que temer de decir que estos paganos, de buena fe, aportarán, viniendo al cristianismo, cualidades que Cristo Jesús ama reconocer en estos que ve bajo el árbol de la espera, como veía a Natanael bajo la higuera?" (Textes dactylographiés sans date, en AMA 3 H 99).
"El misionero dañaría radicalmente su obra si no buscase levantar puentes entre el pasado y el presente o más exactamente si el misionero no construyese lo sobrenatural sobre lo natural, o incluso si no introdujese, sobre un tronco que dejará fuertemente fijado y sustancialmente alimentado por raíces que son tan viejas como él, el injerto que va a mejorar, a transformar completamente sus hojas, sus flores, sus frutos, su esencia misma" (Textes dactylographiés sans date, en AMA 3 H 99).
"Yo podría aún conversar con vosotros sobre todas las riquezas que pierde la Iglesia de Cristo cuando son sofocados por la europeización sistemática tantos sentimientos particulares que serían una diadema más en la magnífica corona de la Iglesia universal, como lo han sido a través de los tiempos los ritos, tan ricos de simbolismo, de pueblos ardientemente cristianos, profundamente 'ellos mismos' de Asia y del sur de Europa" (Une tentative de régionalisme africain, dans Les élites en Pays de Misión, La cinquième semaine de missiologie de Louvain, 1927, 99).
3.- MENSAJE DEL FUNDADOR
"¡Estáis solos, decís, este aislamiento os agobia! Admito que esa sea la más terrible de las tentaciones. No queda más remedio, puesto que la queja es general. Pero en fin, yo no comprendo bien. Tenéis diez mil cristianos en vuestro distrito y ¡estáis solos! — ¡Sí, pero son otros hombres! — Pero no, no serán otros hombres si os hacéis como ellos" (Mes pensées sur les Missions nº 53, en Documents de misión et de fondation, 95).
"La misma planta, en climas diferentes, adopta formas y aspectos diversos; la cultura debe ser adaptada a la temperatura del aire y a la naturaleza del terreno; y no bebe uno esperar el mismo sabor en los frutos que produce, en las diversos sitios del globo. Iglesia de mi Dios, tú eres esta viña maravillosa cuyas cepas misteriosas deben enraizarse en todos los lugares del mundo. Estas cepas injertadas en el tronco que la sangre de Dios fecundó en el calvario tendrán en todos sitios la misma naturaleza y las mismas propiedades esenciales. Pero evita, imprudente misionero, coger con ardor poco medido la podadera del viñador francés o portugués; evita sobre todo despreciar sus frutos, porque no os parecerán tan suaves como los que recogiste en la dulce Italia. Pronto la volverías estéril y correrías peligro de pisotear la obra del mismo Espíritu Santo" (Mes pensées sur les Missions nº 25, en Documents de misión et de fondation, 88-89).
4.- MENSAJE DEL NUEVO TESTAMENTO
"Entonces Pedro [en la casa del centurión Cornelio] tomó la palabra y dijo: «Verdaderamente comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en cualquier nación el que le teme y practica la justicia le es grato. El ha enviado su Palabra a los hijos de Israel, anunciándoles la Buena Nueva de la paz por medio de Jesucristo que es el Señor de todos»" (Hch 10,34-36).
"Por lo demás, hermanos, todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio, todo eso tenedlo en cuenta" (Flp 4,8).
5.- PAUTAS DE REFLEXIÓN PARA COMPARTIR
¿Cuándo encuentro personas extranjeras, cuál es mi primera reacción: desconfianza o respeto e interés por personas ricas en valores nuevos?
¿Me esfuerzo por encontrar, acoger y escuchar a los extranjeros que viven en mi país, ciudad, barrio, parroquia? ¿Intento conocerlos y comprender sus tradiciones y valores?
¿Es que en las personas que encuentro veo primero a hijos de Dios, amados por él y en quienes el Espíritu está trabajando?
¿En mi oración, doy gracias al Señor por todo lo que recibo de las personas con las que vivo aunque no sean de mi propia cultura? ¿Cuándo hablo de los demás y sobre todo de otros pueblos, procuro evitar las caricaturas y generalizaciones precipitadas, poniendo más bien en valor sus cualidades y riquezas?


