jueves, 6 de marzo de 2008

Biografia de Joseph Zimmermann: ESPIRITUALIDAD SMA


JOSEPH ZIMMERMANN (1849 - 1921)
Ayudar a la Iglesia local a ser una Iglesia realmente misionera


1.- RESUMEN BIOGRÁFICO


Joseph Zimmermann nació en Weggis, en el cantón de lucerna y diócesis de Bâle, en Suiza, el 29 de abril de 1849. Segundo de una familia de diez hijos, cuatro niñas y seis niños, era un joven inteligente y bueno en sus estudios. Tras la escuela primaria en Weggis, en 1866-1867 comienza su formación secundaria en Lucerna et más tarde, de 1867-1869, en el Colegio Saint Michel de los Jesuitas, en Friburgo. De 1867 a 1871 estudia en Saint Maurice, en Valais, región francófona de Suiza. De 1871 a 1873 estudia filosofía y ciencias en la Universidad de Innsbruck, en Austria.
Tras la obtención de sus diplomas, a la edad de veintitrés años, la idea del sacerdocio, siempre en segundo plano, reaparece. Inseguro sobre el género de sacerdocio al que se siente llamado, entra en el seminario diocesano de Mállense, en Alemania, en octubre de 1873, donde realiza los estudios de teología. Durante su primer año allí, en 1873-1874, tomó la decisión de entrar en la SMA, y así pues, en octubre de 1874, llega al Seminario SMA en Lyon. Llega ser miembro de la Sociedad el 18 de diciembre de 1875. Como consecuencia de una enfermedad durante el verano de 1876, es enviado a la casa SMA de Niza donde es ordenado diácono en la capilla del seminario, el 23 de septiembre de 1876. Es ordenado sacerdote el 29 de septiembre en la iglesia SMA del Sagrado Corazón, en la misma ciudad.
Sus primeros años de sacerdote, Joseph enseña la teología dogmática en Lyon. Durante estos años realiza también varios viajes para recaudar fondos en los países de lengua alemana. Tiene bastante éxito en las dos cosas, predicación y recaudación de fondos. El hecho de poder hablar varias lenguas constituía una verdadera ventaja para ese trabajo.
El 24 de febrero de 1880, parte para África y llega a Lagos el 3 de abril. Sin embargo, a causa de problemas de salud, no permanece en África más unos meses. A su vuelta, y con una experiencia de primera mano en África, es nombrado para la recaudación de fondos en América y en todos los países de lengua alemana. Joseph Zimmermann era bueno en este trabajo, elocuente, persuasivo, y no desamparado por los obstáculos que los misioneros recaudadores experimentan habitualmente.
En 1882 se abre un nuevo capítulo en la vida del joven sacerdote. La rama irlandesa de la Sociedad estaba en crisis. Había sido fundada en 1878 para atraer vocaciones que trabajen en las misiones de la Sociedad en el África occidental inglesa. Pero se presentaban muy pocos candidatos aptos y los que había no perseveraban. La Sociedad no parecía ser bien vista en Irlanda, donde la Iglesia estaba preocupada por las cuestiones locales, une de ellas era auxiliar a la diáspora irlandesa, excluyendo cualquier otro apostolado. El coste de mantenimiento de esta fundación SMA improductiva era prohibitivo y estaba claro que se debía emprender una acción drástica. En enero de 1883, Joseph Zimmermann fue nombrado superior y llegó a Cork con la misión de ver lo que se podía salvar.
Allí, en el curso de los 28 años siguientes, no sólo impidió el cierre de la rama irlandesa de la Sociedad, sino que la edificó hasta el punto de convertirla en la primera Provincia de la Sociedad. Lo consiguió ganando a la Iglesia local a la causa misionera. Al principio, poco a poco, se hizo amigos en el clero y entre los laicos, ayudando allí donde era solicitado. Después, utilizando sus considerables poderes de elocuencia y persuasión, comienza a predicar el mensaje misionero en una Iglesia que, primero de todo, no quería oírlo, pero progresivamente comenzó a escucharle. Tocó una fibra profunda en el corazón del Catolicismo irlandés moderno, evocando el ilustre pasado misionero irlandés entre los siglos VIº y IXº y proclamando que Irlanda debía ocupar de nuevo su lugar entre las grandes naciones misioneras. Ha sido el fundador de la Provincia SMA de Irlanda y uno de los pocos de los que pueden ser llamados los Fundadores del Movimiento Misionero irlandés.
Eso no se realizó sin sufrimiento. De hecho encontró dificultades tanto en la misma Irlanda como al interior de la Sociedad, particularmente de parte de la Casa madre de Lyon. En ese momento, se pensaba que para preservar la unidad de la SMA, era necesario tener un centro claramente visible donde los candidatos, viniendo de diferentes países, pudiesen ser formados y pudiesen mezclarse. Zimmermann creía profundamente que había que dar un rostro irlandés a un Instituto nacido en Francia, si se quería que los obispos, sacerdotes e incluso la gente en su conjunto, así como los bienhechores se interesaran.
A pesar de las dificultades encontradas, gracias a su determinación, su habilidad, el apoyo de los obispos irlandeses y su conocimiento de Roma, Propaganda Fide aceptó su punto de vista aunque tratando con miramiento la responsabilidad del Superior General. La Provincia de Irlanda será erigida el 15 de mayo de 1912, pero el primer Superior debía ser el Padre Stephen Kyne.
Justo un año antes, en junio de 1911, Joseph Zimmermann había abandonado Irlanda para ocupar un nuevo puesto en Estados Unidos, en la parroquia negro americana de Saint Anthony en Savannah, en Georgia. Permaneció allí los diez últimos años de su vida. Murió el 19 de julio de 1921, sin haber podido responder a la invitación de la Provincia de Irlanda para que pasara los últimos años de su vida entre los compañeros irlandeses por quienes había trabajado tanto tiempo y tan bien.

2.- MENSAJE DEL PADRE ZIMMERMANN

"Puedo decir que durante todo el año no podía tomar ni una sola vez la cena los sábados con los otros, pues siempre estaba en el confesionario desde las 5 ó las seis hasta las 10 e incluso hasta media noche […]. Debo decir que somos muy respetados. La semana anterior, por ejemplo, había une reunión del Consejo de la Ciudad que se reúne a fecha fija. Me presenté en el departamento de mejoras públicas. […] Pues bien, cuando me presentaba, el alcalde se avanzó hacia mí y me tendió la mano en pleno Consejo y me llamó por mi nombre, y muchos me saludaron llamándome por mi nombre; yo estaba sorprendido y tenía casi vergüenza viendo que ellos conocían mi nombre mientras que yo no los conocía" (Carta al P. Planque, Cork 1º de noviembre de 1886, en AMA 14/1 14.453).
"He visto a Monseñor O'Callaghan, el nuevo obispo de Cork. Como era la primera visita, tenía la intención de no pedirle nada. Pero él mismo comenzó diciendo que había oído que en otro tiempo había tenido la jurisdicción y que este año me había sido suprimida; me dijo también que había oído que usted había pedido explicaciones […]; dijo que, en respuesta a esta petición, renueva la jurisdicción tal y como la tenía anteriormente, es decir como la tienen todos los sacerdotes de la diócesis: así mi jurisdicción ha sido renovada sin ni siquiera haberla pedido. Además, decía que sabía todo acerca de nuestra capilla, que él la considera como una capilla pública y que así no tenemos más necesidad de cerrarla los domingos" (Carta al P. Planque, Cork 28 de noviembre de 1886, en AMA 14/1 14.454).
He pasado un año duro; cuántas veces me he acostado sin cenar y cuántas noches he pasado sin acostarme en absoluto salvo en los bancos de la estación, sin hablar de otros sinsabores que han sido para mí más duros que estas privaciones, sinsabores que me han hecho llorar más de una vez" (Carta al P. Planque, Nueva Cork 12 de junio de 1890, en AMA 14/1 14.531).
"Vuestra amable carta acompañada de un cheque […] me llegó bien ayer. Me ha emocionado tanto este nuevo gesto de vuestra generosidad que he debido salir fuera, al aire libre, para contener esta alegría y esta consolación […] Oh querido M. Blake, mi corazón no está apegado al dinero, pero conozco por experiencia su valor y cuán difícil es conseguir los medios materiales indispensables para hacer avanzar el trabajo" (Carta a M. Blake, 25 de octubre de 1900, en SMA Cork Archives).
Hice la visita programada a S. Ex. El Arzobispo de Tuam. Ha sido una buena entrevista. A pesar de ser naturalmente tímido, la gran bondad de Su Excelencia ha hecho que me sintiera a gusto. He podido exponerle el trabajo, el objetivo y la finalidad de nuestra Sociedad. Se ha tomado gran interés y me ha dado claramente a entender que nuestro trabajo tenía toda su simpatía, [y] consecuentemente su favor y su poderoso apoyo. He visto que era muy favorable al noble proyecto que usted tiene en vista para Ballinafad. […] Ve, mi querido M. Blake, ante usted soy como un libro abierto. Y siento menos reserva porque vuestra bondad le ha identificado con nuestro trabajo, de modo que mis dificultades son vuestras dificultades y nuestros éxitos vuestros éxitos" (Carta a M. Blake, 5 de febrero de 1905, en SMA Cork Archives).
"África es tan extensa, con un número tan inmenso de paganos, y las conversiones […] relativamente lentas, que harán falta siglos para conducir toda África a la Santa Iglesia de Cristo. Nunca habrá allí demasiados misioneros. Es pues sumamente importante crear residencias de misioneros y los medios para sostenerlas" (Carta a M. Blake, 15 de noviembre de 1904, en SMA Cork Archives).


3.- MENSAJE DEL FUNDADOR

"Hoy, han sido rebasadas mis esperanzas. Tenemos una casa, las simpatías del clero por todas partes por donde he podido dar suficientemente a conocer mi obra, la seguridad de la ayuda de la Propagación de la Fe, ocho o diez sujetos muy bien dispuestos, de los cuales cuatro o cinco listos para partir dentro de algunos meses, la perspectiva de numerosas vocaciones para alimentar en un futuro nuestra casa central de Lyon" (Carta al Cardenal Barnabó, 12-18 noviembre, en Documentos de misión y fundación, 180).
"Desde el punto de vista material, el rocío celeste ha continuado a caer sobre nosotros, y tengo la consolación de dejar cerca de cien mil francos de dote a nuestra naciente empresa" (Carta al Cardenal Barnabó, 17 de febrero de 1859, en Documentos de misión y fundación, 247).
"Y nosotros, muy querido M. Planque, cuidémonos del desánimo. Son las pruebas del momento, las de la creación, que equivalen bien a las del cielo abrasador de los trópicos y que no serán, espero, menos meritorias. Debemos esperarnos toda clase de contradicciones de parte de los hombres y del demonio, pero éste no ganará nada en ello si somos constantes" (Carta al P. Planque, 30 de diciembre de 1856, en Documentos de misión y fundación, 187).
"Me parece que habéis hecho bien aceptando la misa de las seis del domingo. Será un poco penoso mientras seáis el único sacerdote, pero no hay que dejar pasar la ocasión de hacer algo útil, y hay que esperar que Dios nos envíe algunos nuevos miembros" (Carta al P. Planque, 28 de diciembre de 1856, en Documentos de misión y fundación, 186).


4.- MENSAJE DEL NUEVO TESTAMENTO

"Jesús les contestó: «Vamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para predicar también allí, pues para esto he venido». Y se fue a predicar en sus sinagogas por toda Galilea, expulsando los demonios" (Mc 1,38-39).
"Un día, mientras celebraban la liturgia del Señor y ayunaban, el Espíritu Santo dijo: «Separadme a Bernabé y a Saulo para la misión que les he encomendado». Entonces, después de ayunar y orar, les impusieron las manos y los despidieron" (Hch 13,2-3).
"Aquella noche Pablo tuvo una visión. Se le presentó un macedonio y le hizo esta súplica: «Pasa a Macedonia, ven en nuestra ayuda». Ante esta visión, procuramos pasar rápidamente a Macedonia, persuadidos de que Dios nos llamaba a anunciarles la buena noticia". (Hch 16,9-10).


PAUTAS DE REFLEXIÓN PARA COMPARTIR

¿Cómo puedo describir mi relación con mi Iglesia de origen?

¿Qué pasos he dado o estoy dando para promover la misión en mi Iglesia de origen?

¿Qué hago para que despierte y asuma mi Iglesia de origen su responsabilidad hacia la misión ad gentes y ad extra?

¿Cuáles han sido los obstáculos encontrados?

¿Qué medios se han mostrado útiles para vencer esos obstáculos?

¿Me he preocupado y puesto los medios para leer las enseñanzas del Vaticano II y los documentos recientes de la Iglesia sobre la vocación misionera de la Iglesia local?

sábado, 1 de marzo de 2008

FORMACIÓN SFSMA 2008: JESÚS Y LA MISION DE LA IGLESIA

CONCLUSIÓN: LA MISIÓN DE JESÚS Y
LA MISIÓN DE LA IGLESIA


En síntesis podemos decir que Jesús y su misión fueron decisivos para el carácter, alcance, urgencia y autoridad de la misión universal de la Iglesia primitiva.
El carácter: la perspectiva postpascual y las diversas circunstancias de los escritores del NT. y de sus comunidades reinterpretarán la tradición histórica proveniente de Jesús. Las teologías misioneras llevan el sello del ministerio de Jesús. Todo el NT enfatiza la iniciativa de Dios en la salvación, la importancia capital del mandamiento del amor, la reconciliación, la comunidad, la apertura hacia los marginados y la confianza filial en Dios.
El alcance: el problema de las "fronteras", igual que para Jesús, fue una preocupación capital para la Iglesia primitiva, hasta el punto de tener que luchar duramente por traspasar los confines de Israel para abrirse a los gentiles. Los escritos paulinos y buena parte de la tradición evangélica dan testimonio de ello. El tema de las fronteras alcanza dimensiones cósmicas (cf. Col y Ef). Este movimiento centrífugo salvó a la Iglesia de convertirse en una secta.
La urgencia: en la comunidad primitiva se vivía un clima escatológico. Se anhelaba el fin del mundo, con el convencimiento (sobre todo Lucas y Pablo) de estar viviendo la esperada era del Espíritu, confiada del triunfo futuro. Esta conciencia histórica estaba en perfecta continuidad con la visión de Jesús sobre la historia. Sin ser la única razón de apertura a los gentiles fue un motivo esencial de la misión cristiana universal.
La autoridad: el nexo entre Jesús y la misión de la Iglesia primitiva no está, en último término, en lo que Jesús había dicho o hecho, sino en quién era. Si la crucifixión podía interpretarse como interrogante sobre la persona y ministerio de Jesús, dejando en entredicho sus pretensiones mesiánicas, la resurrección ponía en claro el sentido y valor de la persona y obra de Jesús. Por la resurrección la comunidad está convencida de que Jesús no era un fracasado y de que Dios le había dado la razón (Hch 2,36). La resurrección revela a la Iglesia primitiva la verdadera identidad de Jesús de Nazaret: es el Cristo, el Hijo de Dios y el Hijo del hombre, el Señor del universo. Ahí tenemos el origen de la llamada teología de la misión en el Nuevo Testamento.

FORMACIÓN SFSMA 2008: JESÚS Y LA MISION DE LA IGLESIA


C. - DIMENSIONES UNIVERSALES DEL MINISTERIO DE JESÚS RESPECTO AL REINO


Aunque Jesús no inauguró explícitamente un programa de misión universal, su persona, su enseñanza y sus obras tenían unas dimensiones universales que están a la base del movimiento misionero de la Iglesia. Estas son tres:
1.- Una imagen más abierta de Dios.
A lo largo de la historia, la fe de Israel, sobre todo a partir de las pruebas y crisis que sufrió, fue descubriendo que su Dios no sólo era su Salvador, sino también el Dios Creador y Señor del universo y en cuanto tal Dueño soberano de la Historia (cf. Deutero-Isaías). Jesús, beneficiario de esta imagen de Dios heredada del judaísmo, sin añadirle nada, pone el énfasis en ciertos aspectos que él consideraba esenciales y que el judaísmo ponía muy en segundo plano.
Jesús pone el acento sobre la cercanía, disponibilidad y solicitud amorosa y providente de Dios (Mt 6,25-32), superior a la de los padres humanos (Lc 11,11-13), por lo que hay que orar insistentemente y sin vacilar (Lc 11,5-11), invocándole con el apelativo de "Padre" (Lc 11,2; Mt 6,9; 23,9).
Estas actitudes divinas, reveladas en la persona y en la enseñanza de Jesús son un ofrecimiento incondicional y gratuito de Dios que exigen del hombre una respuesta obediente, por eso Jesús pide obediencia a la voluntad de Dios (Mt 7,21), expresada en su palabra (Mt 7,24-27). La estructura misma del Sermón de la Montaña (Mt 5-7) pide un comportamiento paralelo en la relación con Dios y con el hombre (Mt 6,12.14-15; 5,43-48).
La falta de respuesta implica autodestrucción, juicio y exclusión, sin embargo Jesús pone más el énfasis en el primer impulso de Dios que es aceptación, perdón, apertura, inclusión, tanto para los de dentro como para los de fuera.
La característica sobresaliente del ministerio de Jesús es esa tendencia llamativa y provocadora a derribar fronteras. Este elemento aparecerá en la teología de la misión en Pablo, para quien Dios es "imparcial", ofreciendo la salvación gratuitamente a los cercanos y a los alejados de Dios, a los judíos y a los gentiles. Lucas-Hechos pone también de relieve la "imparcialidad" bondadosa de Dios, relacionándola con el ministerio de Jesús que derriba fronteras. Así con los otros escritos del NT
2.- Visión "inclusivista" del Pueblo de Dios.
El ministerio de Jesús implica una visión más abierta y abarcadora de "Pueblo de Dios", eliminando las fronteras harto exclusivista de Israel como pueblo "elegido".
La elección de los Doce evoca, no la concepción de pueblo de Dios como un "resto" (motivo muy caro al profetismo, sobre todo del postexilio y muy de moda en la época de Jesús, Qumrán por ejemplo), sino como totalidad (doce tribus de Israel) del "Pueblo de Dios restaurado". En realidad, Jesús vuelve al sentido más tradicional y primigenio de "Pueblo de Dios".
La metáfora del "banquete mesiánico", usada por Jesús tanto en parábolas (Mt 22,1-10; 25,1-13; Lc 14,15-24; 15,22-24; 22,16) como en dichos (Mt 8,11; Lc 13,28-29), representa una corrección del motivo de la peregrinación escatológica de las naciones a Sión (cf. Is 60). El relato de la curación del siervo del centurión termina con una declaración solemne de Jesús en la que pone a los gentiles en igualdad de condiciones con los hijos de Israel en la era mesiánica (Mt 8,11; Lc 13,28-29). Este "logion" parece, según los expertos, remontarse al mismo Jesús y es una respuesta a la actitud de fe del centurión (Mt 8,5-10). El criterio de admisión es la respuesta de fe, como confianza ilimitada en Jesús (Mt 8,5-13; Mc 7,24-30), como obediencia a su voluntad y amor al prójimo (Mt 7,15-27; 10,15; 11,22; 21,28-32; 25,31-46). Esta crítica profética de Jesús contra las fronteras levantadas por el judaísmo le acarreó la hostilidad de las clases dirigentes, pero así quedaban abiertas las puertas a la misión universal posterior de la Iglesia.
3.- Visión "optimista" del destino humano.
El ministerio de Jesús tuvo repercusiones en la comprensión del sentido de la historia. Ahora bien, la dificultad que se presenta es descifrar en las declaraciones de Jesús acerca del Reino el momento de su cumplimiento. A veces parece inminente (Mc 1,14-15), otras apunta hacia un futuro lejano (Mt 13,24-30). Esto es debido, quizá, a una cierta ambigüedad por parte de Jesús (Mc 13,32). De todos modos lo importante no está en conocer el momento "preciso" de su cumplimiento en la historia. La misma naturaleza del Reino lleva en sí esta imprecisión, dado que lo esencial del mismo es una experiencia de la soberanía de Dios, por lo que se refiere más a una calidad de vida que a un clímax de la historia. La consumación del Reino continúa siendo futura, pero su irrupción en el presente de la historia se experimenta ya en la actuación de Jesús, como los exorcismos (Lc 11,20) o el perdón (Mt 18,21-35). En todo momento la iniciativa salvadora pertenece a Dios. Las convicciones de Jesús sobre este punto influyeron posteriormente en la Iglesia. Podemos resumirlas en tres:
a) La enseñanza de Jesús revela su visión "optimista", esperanzada de la historia.
Las parábolas de la semilla muestran que la victoria definitiva del Reino está asegurada, a pesar de las dificultades encontradas (Mc 4,3-9.26-29.30-32), gracias al poder de Dios. Algunos "logia" de Jesús muestran su confianza total en la victoria, a pesar de las circunstancias del momento (Mc 14,25; Lc 22,16.18).
b) Jesús estaba plenamente convencido que la llegada del Reino significaba la victoria sobre el mal y la muerte.
Con esto comparte una visión apocalíptica de la historia (Mt 13,24-30. 36-43.47-50; Mc 13,3-27) Una visión anticipada de esta victoria son los exorcismos (Lc 10,17).
c) Estos dos aspectos del Reino, que van unidos, convergen en el presente.
Este presente es tiempo de vigilancia (Mc 13,33-37), pero también de confianza (Mc 13,11-13; Mt 10,16-31). Con estas actitudes él mismo se enfrenta a la muerte (Lc 13,33; Mc 14,26; Mt 26,18). Valores como la justicia, la paz y el amor, criterios supremos de la vida humana, se convierten en normas operativas para el momento presente (Mt 5-7; 25,31-46).
Esto explica también la apertura de Jesús hacia los marginados y los gentiles. Aunque la afluencia de los gentiles forma parte del escenario final del Reino de Dios, ya desde ahora son bien acogidos y se elogia a los que se acercan y responden con interés a la invitación (Mt 8,11), porque la irrupción de una visión "inclusiva" del Reino forma parte del presente.
Este tono escatológico del Reino presentado por Jesús en su ministerio tuvo una gran influencia en la Iglesia primitiva y más concretamente en las motivaciones de la misión universal. La experiencia de la resurrección vino a validar e intensificar esta perspectiva histórica comunicada por Jesús a sus discípulos.

FORMACIÓN SFSMA 2008: JESÚS Y LA MISION DE LA IGLESIA


B. - JESÚS Y EL REINO DE DIOS


1.- Punto de partida y contexto de la misión.
Jesús comenzó su ministerio proclamando solemnemente la llegada del reino de Dios (cf. Mc 1,14-15). Este fue el motivo central de su mensaje. El símbolo de reino o reinado de Dios proviene de la tradición vétero e intertestamentaria[1] que había acuñado este término para expresar el concepto de la soberanía divina sobre Israel y sobre las naciones. Aunque no fuese un elemento predominante en la teología judía, dicha metáfora era corriente en tiempos de Jesús y él la usó conscientemente porque expresaba mejor que ninguna otra el significado de su misión.
Lo que esta metáfora evoca, en su nivel más profundo, es la relación salvífica entre Yahvé y su pueblo. La experiencia más original y primigenia que tuvo Israel de Dios no fue la de un Dios creador, sino la de un Dios salvador que lo liberaba de la esclavitud de Egipto, estableciendo una alianza y conduciéndolo a la Tierra Prometida. Este Dios era un "Dios único y celoso" que regía todo el universo y todos los pueblos.
En todo el A.T. está presente la fe en el cumplimiento de las promesas hechas por Dios a los patriarcas, a pesar de los fallos del pueblo y de sus instituciones y, quizá, a causa de ellos todas las esperanzas se fueron centrando solamente en el poder de Dios que levantaría un templo perfecto (cf. Ezequiel); un siervo ungido, un rey y pastor que dirigiría dignamente al pueblo (cf. Isaías y Ezequiel): Dios mismo vendría a establecer su reinado.
Este reino tiene, como bien definió Walter KASPER[2], tres características:
1º) Un carácter escatológico. Abarca todas las esperanzas de Israel sobre su destino supremo con la certeza de que, con la llegada del Reino, Dios se manifestará como Señor absoluto y universal. Por eso Jesús escoge esta motivo en su predicación, mostrando su convencimiento de que el kairós ha llegado con su persona y su misión. Toda ella estará inmersa en este clima.
2º) Un carácter teológico, no geográfico ni político. En la tradición véterotestamenteria y del judaísmo significaba la presencia salvadora y transformadora de Dios mismo en la historia. Es el reinado tan ansiado por todo israelita piadoso.
3º) Un carácter soteriológico. "Dios reina" significa que Dios mismo está comprometido en la salvación de su pueblo; que destruirá el mal, el dolor y la muerte. Esta presencia salvadora de Dios forjará un pueblo renovado en una tierra pacífica, en el sentido semítico del término.
Esta metáfora le sirvió a Jesús estupendamente para su predicación, pues era un símbolo netamente judío, enraizado en su cultura y en las esperanzas del pueblo, pero al mismo tiempo rebasa la dimensión nacionalista de dichas esperanzas para alcanzar una dimensión universal.
2.- ¿Qué definición da Jesús del Reino?
Jesús no dio una definición del Reino, aunque la expresión podemos encontrarla en los sumarios (cf. Mc 1,15; etc.), en sus parábolas y dichos (cf. Mc 4,11.26.30; Mt 13,24.31.33.44.45.47; Lc 13,18; 17,21). La concepción que Jesús tenía del Reino hay que descubrirlo en el mensaje global de su enseñanza, de sus obras y de su estilo de vida. Para ello nos fijaremos en cinco aspectos de su vida y mensaje:
a) La extraordinaria piedad de Jesús.
Uno de los rasgos más característicos de la misma fue su modo de relacionarse con Dios, llamándole 'abbâ (cf. Mc 14,36). Tal invocación no tiene parangón en el judaísmo de su época. Esta intimidad y espontaneidad la inculca a sus discípulos a la hora de dirigirse a Dios en la oración (Lc 11,2-4). Si Jesús se dirige a Dios en estos términos es porque lo experimenta como el Dios clemente y compasivo, cercano y amoroso. Esta experiencia nos la libran las tres parábolas de la misericordia (Lc 15), la de los jornaleros de la viña (Mt 20,1-16). La invitación al amor y a la misericordia sin límites se fundamenta en la experiencia de un Dios amante y misericordioso que exige la imitación como respuesta humana (Lc 6,27-28.32-36). Esta es la consecuencia de la conversión que pide Jesús (Mc 1,15).
b) El ministerio de compasión con los marginados.
Un rasgo característico que los evangelios nos presentan del ministerio de Jesús es su modo de relacionarse con los marginados de la sociedad judía, los "sin ley", el `am hâ'ares que estaban excluidos de la participación religiosa y social, sabiendo ver en ellos su lado bueno y positivo:
come con ellos (Mt 9,10; 11,19; Mc 2,15-17; Lc 7,31-35);
se pone de su parte (Lc 6,20-26);
manifiesta una actitud de abertura hacia los samaritanos (Lc 10,25-37; 17,11-19; Jn 4);
acoge mujeres en su compañía, las admite al discipulado, teniendo un comportamiento provocador para la mentalidad de la época (Lc 7,36-50; 8,1-3; 10,38-42; Jn 4,27);
su actitud hacia los temidos y odiados extranjeros es abierta y favorable (Mt 8,5-13; Mc 7,24-30). Esta actitud se extiende a ciudades paganas (Mt 11,20-24).
Estas compañías irritantes de Jesús no son pura casualidad en su ministerio, sino todo lo contrario. Esta actitud de Jesús, reflejada en un comportamiento que rompe las fronteras de la marginación y del exclusivismo son una parábola en acción de la comprensión que tenía de Dios y de su reinado.
Este estilo provocador del ministerio de Jesús hay que vincularlo con su piedad, con su experiencia de un Dios libre, que no puede ser encerrado o controlado por las fronteras creadas por Israel, dentro de la más pura línea profética. Esta será un nexo esencial con la misión universal de la iglesia primitiva.
c) Jesús y la Ley
Los relatos evangélicos, aunque presentan a Jesús como un judío estricto, no dejan lugar a dudas sobre sus discrepancias con algunos de sus contemporáneos a la hora de interpretar la Ley. Como botón de muestra podemos ver algunos textos:
la observancia del sábado está subordinada al bien del hombre para quien fue legislado (Mc 2,23-28; 3,1-6);
prioridad de la pureza interna sobre los ritos de purificación externos (Mc 7,1-23);
superioridad de valores como la justicia, la misericordia y la fidelidad sobre otros preceptos menores de la ley (Mt 23,23);
la síntesis de su enseñanza está en la subordinación de toda la Ley al mandamiento del amor (Mt 22,40 y par.)
Todos estos conflictos revelan la concepción que Jesús tiene del Reino. Para Dios, que viene a regir a su pueblo, lo que prima es el bien del hombre y todo debe contribuir a este fin, incluida la Ley y esta es la voluntad fundamental de Dios. Jesús hace suya esta causa.
d) Enseñanza de Jesús sobre la reconciliación y el perdón.
Durante su ministerio Jesús pone el énfasis en el perdón y en la reconciliación, a expensas del juicio o la retribución. La enseñanza de Jesús revelando a un Dios misericordioso que perdona sin límites y gratuitamente forma parte del meollo de su mensaje. Quien lo acepta, debe de admitir la misma dinámica: el perdón de Dios y la reconciliación humana están estrechamente unidas (cf. Mt 6,12; Lc 11,4), pues los hijos de Dios deben parecerse al que invocan como Padre (Lc 6,36; 11,2).
El texto que mejor ilustra esta enseñanza es Mt 18,21-35. La parábola concluye refiriéndose al Padrenuestro (Mt 18,35; cf. Mt 6,12).
Hasta el culto, siguiendo la tradición profética (cf. Is 1,10), está subordinado a la reconciliación entre hermanos (Mt 5,23-24).
Este ministerio de Jesús hace saltar por los aires una vez más las fronteras del exclusivismo, de la enemistad, de la ley del talión, poniendo las base de una misión universal.
e) Las curaciones y exorcismos de Jesús.
Los evangelios nos presentan a Jesús como un hombre de un gran carisma personal y de una gran autoridad en palabras y obras (cf. Mc 1,27; la estructura de Mateo: discursos-milagros).
Curaba tanto dolencias físicas (Mc 1,30-31; Mc 3,1-6; Mc 8,22-26; Lc 5,12-16) como psicológicas (cf. Mt 4,23-25). Aparece también, sobre todo en Marcos, realizando muchos exorcismos liberando a personas poseídas (cf. Mc 3,10-11; 5,1-20; 9,14-27).
Lo importante no es tanto las curaciones en sí, sino el significado de las mismas. Jesús las relaciona con la llegada del Reino, de la que son un signo (Lc 11,20). La llegada de Jesús y su ministerio es un combate sin tregua contra Satanás al que expulsa por el poder de Dios cuya voluntad es salvar al hombre y no como le acusan sus enemigos (cf. Mc 3,22-27).
Las curaciones y exorcismos tienen, en los evangelios, una significación escatológica: mediante la acción liberadora que Jesús realiza en nombre de Dios, las esperanzas de Israel a lo largo de la historia hallan su pleno cumplimiento.
Aunque la mayor parte de los beneficiarios son judíos, la lucha entablada por Jesús contra las fuerzas del mal alcanzan tintes universales y cósmicos, pues el sufrimiento, la enfermedad y la muerte son cuestiones universales. Este ministerio de Jesús da un impulso más a las implicaciones universales de su misión.
[1] En hebreo aparece la expresión YHWH mâlâk, sobre todo en los salmos (cf. Sal 93,1; 96,10; 97,1; 99,1). La expresión malkût šamayim pertenece al judaísmo tardío. De ahí pasó a los evangelios. Mateo utilizó la expresión al pie de la letra: basileía tôn ouranôn. Marcos y Lucas usaron la expresión basileía toû theoû.
[2] Cf. W. KASPER, Jesús, el Cristo. Ediciones Sígueme. Salamanca 19793, pp. 86-107.

FORMACIÓN SFSMA 2008: JESÚS Y LA MISION DE LA IGLESIA


A. - JESUS Y LOS GENTILES

A la hora de establecer las bases de la misión universal de la Iglesia, lo importante es determinar hasta qué punto hay una conexión directa entre la misión universal de la iglesia primitiva con Jesús de Nazaret. ¿Lanzó explícitamente este Jesús de Nazaret, durante su vida terrena en Palestina, un programa misionero universal que justifique la acción misionera de sus discípulos por los cuatro puntos cardinales? Si no fue así, ¿qué hacemos de los textos clásicos sobre el mandato misionero? ¿De dónde arranca el impulso misionero de la Iglesia? ¿Tiene algo que ver con Jesús de Nazaret? Para ello lo mejor es acudir a las fuentes del Nuevo Testamento.
FUENTES: Disponemos de los Evangelios. Nos fijamos en el Jesús histórico e intentamos descubrir el fundamento de la misión cristiana. ¿Se hallan sus raíces en el Jesús histórico? ¿Hasta qué punto y de qué manera? Tenemos textos en sentido positivo (+) y negativo (-).
Sentido positivo:
* Jesús encuentra a gentiles (Mc 7,24-30; Mt 8,5-13) (+)
* Misión universal (Mt 28,16-20; Mc 16,14-20; Lc 24,47; Jn 20,21 [son textos postpascuales]) (+).
Mc 13,10; Mt 24,14; 26,13 (se refieren a la actividad postpascual de la comunidad primitiva (+).
Sentido negativo:
* Otros testimonios (Mt 10,5; 15,24; 23,15) (-)
De estos testimonios podríamos, pues, deducir lo siguiente:
· Para Mateo, el espíritu del ministerio de Jesús está orientado hacia los judíos.
· Los pocos gentiles que aparecen son siempre ellos los que se acercan a Jesús.
· Hay pocas pruebas de que Jesús hubiera trazado un programa consciente de predicación a los gentiles.
· Los evangelios no ofrecen pruebas firmes de que Jesús de Nazaret, durante su vida, se dedicara a una misión universal de modo explícito, ni que ordenara a sus discípulos el hacerlo así.
La evolución de la conciencia global de la Iglesia sobre una misión universal dirigida a los gentiles fue gradual y a veces penosa, como lo confirman Hch 11; Gal 2,1-4.
· Si Jesús hubiera iniciado explícitamente esta misión, en vida, no habrían surgido problemas ni reticencias en la comunidad judeo-cristiana palestinense.
Si esto es así, ¿cómo conectar la persona y ministerio de Jesús con la misión universal de la iglesia primitiva? Los especialistas andan divididos sobre las conclusiones derivadas de los textos. Se pueden resumir en cuatro:
1) Jesús fue un misionero en toda regla entre los gentiles: viajes a territorio gentil, abertura hacia ellos, mandato misionero a los discípulos.
* Crítica: No tiene en cuenta los testimonios negativos ni el carácter postpascual del mandato misionero de Jesús.
2) Durante su vida, Jesús no inauguró la misión universal, pero tenía la idea en la cabeza y tras la resurrección encomendó está misión a sus discípulos.
· Crítica: Reconoce el carácter postpascual de los textos sobre el mandato misionero, pero la hipótesis sobre la conciencia histórica de Jesús plantea no tiene mucha base textual. Además no tiene en cuenta las vacilaciones de la iglesia primitiva a la hora de admitir a los gentiles, como muestra el libro de los Hechos.
3) Para otros (Harnack y teólogos liberales del s. XIX) la misión entre los gentiles fue producto de la reflexión de la comunidad primitiva que cayó en la cuenta de las implicaciones universalistas de la enseñanza de Jesús de Nazaret.
· Crítica: Respeta los testimonios sobre la conciencia inicial de la comunidad primitiva, pero pasa por alto un factor importante: la conciencia de Jesús y de la Iglesia de que había llegado el kairós de la salvación. La misión dimana de esta declaración de Jesús y no sólo de principios teológicos universalistas sacados de su enseñanza.
4) J. Jeremías acentuó el factor "tiempo" en la aparición de la misión entre los gentiles. Jesús no la inauguró, ni la Iglesia la dedujo a partir de la enseñanza del Maestro, sino que la resurrección fue el elemento escatológico desencadenante de la misión universal al convencer a los discípulos de que había comenzado el "ésjaton", la era final de la salvación.
· Crítica: Tiene en cuenta el elemento escatológico, pero no explica el dinamismo de la misión. Si Dios conduce a los gentiles hacia Sión ¿por qué los cristianos se sienten impulsados a proclamar el Evangelio a los gentiles más allá de las fronteras de Palestina y del judaísmo? No está bien explicada la relación interna entre el mensaje de Jesús y la misión universal de la Iglesia.
Ninguna de las cuatro da una solución, pero cada una tiene elementos válidos que pueden ayudar a esclarecer la relación entre la historia de Jesús y la actividad misionera de la primitiva comunidad. Para ello hay que respetar, por una parte, la conexión interna entre el mensaje de Jesús tal como se proclamó en su día a sus oyentes (principalmente judíos) y el mensaje proclamado por la Iglesia a judíos y gentiles.
Hay que respetar, por otra parte, la conexión entre la visión de Jesús acerca del kairós de la historia de la salvación, comenzado con su ministerio sobre el reino de Dios y la actividad de la iglesia primitiva, convencida del comienzo de la era final, el ésjaton.
No debemos perder de vista el nexo esencial entre la persona del Jesús prepascual con el impacto que causó en sus discípulos, y la persona de Jesús resucitado, Señor y Animador de su Iglesia Misionera.
El modo más apropiado de buscar este nexo es hacer un breve estudio del motivo central del mensaje y de la vida de Jesús: el Reino de Dios.

FORMACIÓN SFSMA 2008: JESÚS Y LA MISION DE LA IGLESIA



INTRODUCCION

JESÚS Y LA MISIÓN DE LA IGLESIA[1]
Un examen del A.T. nos revela que el tema de la misión no está totalmente ausente, en el sentido más amplio.
· Israel ha nacido entre las naciones (Gn 10-11; Am 9,7).
· De ellas tomó y adaptó su idioma, su culto y cultura.
· En algunas tradiciones se siente la preocupación por el papel que debe jugar Israel entre los pueblos vecinos como testigo de la presencia viva de Dios.
· Profetas como Jeremías (su vocación: Jer 1; especialmente el v.5: nâbî leggôyin netattîkha: "te establecí profeta de las naciones [paganas]"), Amós (su visión de Dios: Am 1-2; y de Israel, escogida por gracia, como los otros pueblos: Am 9,7) y, sobre todo, el Deutero-Isaías (cantos del Siervo: Is 42,1-7; 49, 1-6; 50,4-9; 52,13-53,12) dieron un sentido universalista a la salvación. Esta, sin embargo, no es ir hacia las naciones, sino al revés.
· Incluso en la concentración etnocéntrica que dominó el judaísmo tras el destierro, no faltaron intentos de revisar las pretensiones demasiado exclusivistas de que se poseía el favor divino (véase Jonás).
· En la literatura intertestamentaria (período helenista: época macabea)... hay corrientes intransigentes (libro de los Jubileos, cap. 30 [cf. Gn 34], contra los matrimonios mixtos; cf. A. Diez Macho, Apócrifos del A.T., vol. II, Madrid 1983) y más universalistas (libro de José y Asenet, cf. A. Diez Macho, Apócrifos del A.T., vol. III, Madrid 1982).
· En el judaísmo palestinense de la época de Jesús e inmediatamente anterior y posterior, sobre todo el judaísmo de la diáspora, se hallaban las dos tendencias: la esenia que era exclusivista a ultranza; la de los fariseos y saduceos y la de los judíos de la diáspora, más helenizados, que era más abierta e incluso se llevaba a cabo un activo proselitismo entre los gentiles, induciendo a los más temerosos de Dios a que abracen el judaísmo (cf. Mt 23,15).
· En el judaísmo del siglo primero, sin embargo, no se experimentó la llamada a misionar entre los gentiles al modo como el movimiento que invadió al cristianismo primitivo.
Hay pues corrientes ce continuidad, pero también las hay de ruptura: salir del etnocentrismo, es decir, no ser necesario hacerse judío para ser cristiano, para salvarse. Mientras que en el judaísmo el movimiento es hacia adentro, en el cristianismo es más bien hacia afuera.
Qué duda cabe que en la Iglesia primitiva el elemento catalizador de su conciencia misionera universal fue la persona de Jesús y su ministerio. Esas tendencias universalistas que despuntan ya en el A.T. tienen su momento álgido en el NT y más concretamente en Jesús de Nazaret.
Durante la vida de Jesús de Nazaret se formó un grupo de discípulos en torno a su persona. Estos mismos, tras la resurrección del Maestro lanzaron un movimiento misional universal sin precedentes en la historia de Israel. ¿Se puede decir que todo arranca de Jesús de Nazaret, de su ejemplo, de su voluntad, véase de su mandato? En principio esta afirmación parece legítima. Hay quienes afirman que el primer misionero fue Jesús, sin matizar esta afirmación. Los textos evangélicos transmiten tradiciones algo contradictorias a este respecto. De hecho Jesús de Nazaret nunca lanzó, durante su vida, un programa misionero universal explícito, inmediato y claro. Sin embargo tiene que haber una conexión entre la misión universal de la Iglesia y el ministerio de Jesús, de lo contrario la actividad misionera de la Iglesia no hubiese tenido lugar. El nexo existe, pero es más bien sutil. Para ello es importante preguntarse:
1) por las características de la persona y de la misión de Jesús que impulsaron a la comunidad postpascual a proclamar la Buena Noticia a todas las gentes; 2) por la naturaleza del nexo entre el Jesús prepascual y la comunidad postpascual
[1] Resumimos ampliamente a D. SENIOR – C. STUHLMUELLER, Biblia y misión. Fundamentos bíblicos de la misión. Verbo Divino. Estella (Navarra) 1985, pp. 189-216.