sábado, 1 de marzo de 2008

FORMACIÓN SFSMA 2008: JESÚS Y LA MISION DE LA IGLESIA


C. - DIMENSIONES UNIVERSALES DEL MINISTERIO DE JESÚS RESPECTO AL REINO


Aunque Jesús no inauguró explícitamente un programa de misión universal, su persona, su enseñanza y sus obras tenían unas dimensiones universales que están a la base del movimiento misionero de la Iglesia. Estas son tres:
1.- Una imagen más abierta de Dios.
A lo largo de la historia, la fe de Israel, sobre todo a partir de las pruebas y crisis que sufrió, fue descubriendo que su Dios no sólo era su Salvador, sino también el Dios Creador y Señor del universo y en cuanto tal Dueño soberano de la Historia (cf. Deutero-Isaías). Jesús, beneficiario de esta imagen de Dios heredada del judaísmo, sin añadirle nada, pone el énfasis en ciertos aspectos que él consideraba esenciales y que el judaísmo ponía muy en segundo plano.
Jesús pone el acento sobre la cercanía, disponibilidad y solicitud amorosa y providente de Dios (Mt 6,25-32), superior a la de los padres humanos (Lc 11,11-13), por lo que hay que orar insistentemente y sin vacilar (Lc 11,5-11), invocándole con el apelativo de "Padre" (Lc 11,2; Mt 6,9; 23,9).
Estas actitudes divinas, reveladas en la persona y en la enseñanza de Jesús son un ofrecimiento incondicional y gratuito de Dios que exigen del hombre una respuesta obediente, por eso Jesús pide obediencia a la voluntad de Dios (Mt 7,21), expresada en su palabra (Mt 7,24-27). La estructura misma del Sermón de la Montaña (Mt 5-7) pide un comportamiento paralelo en la relación con Dios y con el hombre (Mt 6,12.14-15; 5,43-48).
La falta de respuesta implica autodestrucción, juicio y exclusión, sin embargo Jesús pone más el énfasis en el primer impulso de Dios que es aceptación, perdón, apertura, inclusión, tanto para los de dentro como para los de fuera.
La característica sobresaliente del ministerio de Jesús es esa tendencia llamativa y provocadora a derribar fronteras. Este elemento aparecerá en la teología de la misión en Pablo, para quien Dios es "imparcial", ofreciendo la salvación gratuitamente a los cercanos y a los alejados de Dios, a los judíos y a los gentiles. Lucas-Hechos pone también de relieve la "imparcialidad" bondadosa de Dios, relacionándola con el ministerio de Jesús que derriba fronteras. Así con los otros escritos del NT
2.- Visión "inclusivista" del Pueblo de Dios.
El ministerio de Jesús implica una visión más abierta y abarcadora de "Pueblo de Dios", eliminando las fronteras harto exclusivista de Israel como pueblo "elegido".
La elección de los Doce evoca, no la concepción de pueblo de Dios como un "resto" (motivo muy caro al profetismo, sobre todo del postexilio y muy de moda en la época de Jesús, Qumrán por ejemplo), sino como totalidad (doce tribus de Israel) del "Pueblo de Dios restaurado". En realidad, Jesús vuelve al sentido más tradicional y primigenio de "Pueblo de Dios".
La metáfora del "banquete mesiánico", usada por Jesús tanto en parábolas (Mt 22,1-10; 25,1-13; Lc 14,15-24; 15,22-24; 22,16) como en dichos (Mt 8,11; Lc 13,28-29), representa una corrección del motivo de la peregrinación escatológica de las naciones a Sión (cf. Is 60). El relato de la curación del siervo del centurión termina con una declaración solemne de Jesús en la que pone a los gentiles en igualdad de condiciones con los hijos de Israel en la era mesiánica (Mt 8,11; Lc 13,28-29). Este "logion" parece, según los expertos, remontarse al mismo Jesús y es una respuesta a la actitud de fe del centurión (Mt 8,5-10). El criterio de admisión es la respuesta de fe, como confianza ilimitada en Jesús (Mt 8,5-13; Mc 7,24-30), como obediencia a su voluntad y amor al prójimo (Mt 7,15-27; 10,15; 11,22; 21,28-32; 25,31-46). Esta crítica profética de Jesús contra las fronteras levantadas por el judaísmo le acarreó la hostilidad de las clases dirigentes, pero así quedaban abiertas las puertas a la misión universal posterior de la Iglesia.
3.- Visión "optimista" del destino humano.
El ministerio de Jesús tuvo repercusiones en la comprensión del sentido de la historia. Ahora bien, la dificultad que se presenta es descifrar en las declaraciones de Jesús acerca del Reino el momento de su cumplimiento. A veces parece inminente (Mc 1,14-15), otras apunta hacia un futuro lejano (Mt 13,24-30). Esto es debido, quizá, a una cierta ambigüedad por parte de Jesús (Mc 13,32). De todos modos lo importante no está en conocer el momento "preciso" de su cumplimiento en la historia. La misma naturaleza del Reino lleva en sí esta imprecisión, dado que lo esencial del mismo es una experiencia de la soberanía de Dios, por lo que se refiere más a una calidad de vida que a un clímax de la historia. La consumación del Reino continúa siendo futura, pero su irrupción en el presente de la historia se experimenta ya en la actuación de Jesús, como los exorcismos (Lc 11,20) o el perdón (Mt 18,21-35). En todo momento la iniciativa salvadora pertenece a Dios. Las convicciones de Jesús sobre este punto influyeron posteriormente en la Iglesia. Podemos resumirlas en tres:
a) La enseñanza de Jesús revela su visión "optimista", esperanzada de la historia.
Las parábolas de la semilla muestran que la victoria definitiva del Reino está asegurada, a pesar de las dificultades encontradas (Mc 4,3-9.26-29.30-32), gracias al poder de Dios. Algunos "logia" de Jesús muestran su confianza total en la victoria, a pesar de las circunstancias del momento (Mc 14,25; Lc 22,16.18).
b) Jesús estaba plenamente convencido que la llegada del Reino significaba la victoria sobre el mal y la muerte.
Con esto comparte una visión apocalíptica de la historia (Mt 13,24-30. 36-43.47-50; Mc 13,3-27) Una visión anticipada de esta victoria son los exorcismos (Lc 10,17).
c) Estos dos aspectos del Reino, que van unidos, convergen en el presente.
Este presente es tiempo de vigilancia (Mc 13,33-37), pero también de confianza (Mc 13,11-13; Mt 10,16-31). Con estas actitudes él mismo se enfrenta a la muerte (Lc 13,33; Mc 14,26; Mt 26,18). Valores como la justicia, la paz y el amor, criterios supremos de la vida humana, se convierten en normas operativas para el momento presente (Mt 5-7; 25,31-46).
Esto explica también la apertura de Jesús hacia los marginados y los gentiles. Aunque la afluencia de los gentiles forma parte del escenario final del Reino de Dios, ya desde ahora son bien acogidos y se elogia a los que se acercan y responden con interés a la invitación (Mt 8,11), porque la irrupción de una visión "inclusiva" del Reino forma parte del presente.
Este tono escatológico del Reino presentado por Jesús en su ministerio tuvo una gran influencia en la Iglesia primitiva y más concretamente en las motivaciones de la misión universal. La experiencia de la resurrección vino a validar e intensificar esta perspectiva histórica comunicada por Jesús a sus discípulos.

No hay comentarios: