sábado, 1 de marzo de 2008

FORMACIÓN SFSMA 2008: JESÚS Y LA MISION DE LA IGLESIA



INTRODUCCION

JESÚS Y LA MISIÓN DE LA IGLESIA[1]
Un examen del A.T. nos revela que el tema de la misión no está totalmente ausente, en el sentido más amplio.
· Israel ha nacido entre las naciones (Gn 10-11; Am 9,7).
· De ellas tomó y adaptó su idioma, su culto y cultura.
· En algunas tradiciones se siente la preocupación por el papel que debe jugar Israel entre los pueblos vecinos como testigo de la presencia viva de Dios.
· Profetas como Jeremías (su vocación: Jer 1; especialmente el v.5: nâbî leggôyin netattîkha: "te establecí profeta de las naciones [paganas]"), Amós (su visión de Dios: Am 1-2; y de Israel, escogida por gracia, como los otros pueblos: Am 9,7) y, sobre todo, el Deutero-Isaías (cantos del Siervo: Is 42,1-7; 49, 1-6; 50,4-9; 52,13-53,12) dieron un sentido universalista a la salvación. Esta, sin embargo, no es ir hacia las naciones, sino al revés.
· Incluso en la concentración etnocéntrica que dominó el judaísmo tras el destierro, no faltaron intentos de revisar las pretensiones demasiado exclusivistas de que se poseía el favor divino (véase Jonás).
· En la literatura intertestamentaria (período helenista: época macabea)... hay corrientes intransigentes (libro de los Jubileos, cap. 30 [cf. Gn 34], contra los matrimonios mixtos; cf. A. Diez Macho, Apócrifos del A.T., vol. II, Madrid 1983) y más universalistas (libro de José y Asenet, cf. A. Diez Macho, Apócrifos del A.T., vol. III, Madrid 1982).
· En el judaísmo palestinense de la época de Jesús e inmediatamente anterior y posterior, sobre todo el judaísmo de la diáspora, se hallaban las dos tendencias: la esenia que era exclusivista a ultranza; la de los fariseos y saduceos y la de los judíos de la diáspora, más helenizados, que era más abierta e incluso se llevaba a cabo un activo proselitismo entre los gentiles, induciendo a los más temerosos de Dios a que abracen el judaísmo (cf. Mt 23,15).
· En el judaísmo del siglo primero, sin embargo, no se experimentó la llamada a misionar entre los gentiles al modo como el movimiento que invadió al cristianismo primitivo.
Hay pues corrientes ce continuidad, pero también las hay de ruptura: salir del etnocentrismo, es decir, no ser necesario hacerse judío para ser cristiano, para salvarse. Mientras que en el judaísmo el movimiento es hacia adentro, en el cristianismo es más bien hacia afuera.
Qué duda cabe que en la Iglesia primitiva el elemento catalizador de su conciencia misionera universal fue la persona de Jesús y su ministerio. Esas tendencias universalistas que despuntan ya en el A.T. tienen su momento álgido en el NT y más concretamente en Jesús de Nazaret.
Durante la vida de Jesús de Nazaret se formó un grupo de discípulos en torno a su persona. Estos mismos, tras la resurrección del Maestro lanzaron un movimiento misional universal sin precedentes en la historia de Israel. ¿Se puede decir que todo arranca de Jesús de Nazaret, de su ejemplo, de su voluntad, véase de su mandato? En principio esta afirmación parece legítima. Hay quienes afirman que el primer misionero fue Jesús, sin matizar esta afirmación. Los textos evangélicos transmiten tradiciones algo contradictorias a este respecto. De hecho Jesús de Nazaret nunca lanzó, durante su vida, un programa misionero universal explícito, inmediato y claro. Sin embargo tiene que haber una conexión entre la misión universal de la Iglesia y el ministerio de Jesús, de lo contrario la actividad misionera de la Iglesia no hubiese tenido lugar. El nexo existe, pero es más bien sutil. Para ello es importante preguntarse:
1) por las características de la persona y de la misión de Jesús que impulsaron a la comunidad postpascual a proclamar la Buena Noticia a todas las gentes; 2) por la naturaleza del nexo entre el Jesús prepascual y la comunidad postpascual
[1] Resumimos ampliamente a D. SENIOR – C. STUHLMUELLER, Biblia y misión. Fundamentos bíblicos de la misión. Verbo Divino. Estella (Navarra) 1985, pp. 189-216.

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