domingo, 13 de abril de 2008

Biografia de François Steinmetz: ESPIRITUALIDAD SMA


FRANÇOIS STEINMETZ (1868 – 1952)
Trabajar en la construcción de comunidades autónomas donde cada uno y cada una se sienta respetado y responsable



1.- RESUMEN BIOGRÁFICO

François Steinmetz nació en Morschwiller (Bajo-Rin), el 10 de enero de 1868. En 1882, entró en el seminario menor SMA de Clermont-Ferrand. Estudiante de teología en Lyon a partir de 1886, pronunció su promesa de pertenencia a la SMA en 1887 y después fue ordenado sacerdote el 13 de julio de 1890. Para comenzar, fue nombrado profesor en Clermont-Ferrand.

En 1892 sus superiores lo envían al Dahomey. Nombrado coadjutor del P. Lissner en Ouidah, aprende allí el fongbé, la lengua vernácula regional. Para facilitar el trabajo de los catequistas y de los misioneros, publica un catecismo en esta lengua. Nombrado superior de la misión de Ouidah en 1898, construye allí una catedral y el obispado. La realización de la catedral es la viva imagen de toda la actividad de Monseñor Steinmetz. Despliega su energía con vistas a responsabilizar y hacer autónomos a los cristianos del Dahomey. Recurre pues a la población local, pidiendo al mismo tiempo la ayuda de Europa. El mes de mayo de 1903, las fundaciones comienzan a cavarse y los pilares de hierro son levantados sin el menor incidente. El 9 de mayo de 1909 será consagrada a María Inmaculada.

El 20 de enero de 1906 es nombrado Vicario Apostólico del Dahomey. Después de su consagración episcopal en Lyon, el 28 de octubre de 1906, vuelve al vicariato y fija su residencia en Ouidah. Monseñor Steinmetz fundamenta su evangelización en el desarrollo de la enseñanza, la formación del clero indígena y la autonomía financiera de las nuevas iglesias. En los pueblos funda escuelas primarias dirigidas por institutores que ejercen también la función de catequista. En las misiones más importantes implanta escuelas profesionales. La financiación de las obras diocesanas es asegurada, en parte, por la adquisición y explotación de 142 hectáreas en las que hace fructificar una huerta, campos y plantaciones de café y de palmeras de cuyo fruto se produce aceite. La granja Juana de Arco se enriqueció progresivamente con una Escuela de Magisterio, una escuela de catequistas, una escuela clerical e incluso una leprosería.

Fiel a las directrices del Fundador, trabaja en la promoción del clero africano. La aparición de las primeras vocaciones hace nacer la necesidad de una casa adaptada a la formación de los candidatos. En 1912, Monseñor Steinmetz decide la creación del primer seminario menor del África occidental francesa. En 1922, viendo el número de seminaristas, proyecta la construcción de un seminario mayor y se lanza a la búsqueda de apoyos financieros. El 20 de julio de 1930, inaugura con alegría el seminario mayor San Gall que acogerá a los jóvenes de todos los países vecinos.

La promoción femenina está encuadrada por religiosas europeas y africanas. Monseñor Steinmetz fomenta la primera congregación de religiosas dahomeanas, las "Oblatas Catequistas Pequeñas Sirvientes de los Pobres", fundada en 1914 por el P. Émile Barril.
En 1934, presenta su dimisión y se retira en Ouidah donde muere el 29 de marzo de 1952 a los 84 años. Monseñor Steinmetz es considerado hoy como el verdadero fundador de la Iglesia del Benin.
2.- MENSAJE DE MONSEÑOR STEINMETZ

"La iglesia de Ouidah se había quedado demasiado estrecha para el servicio del culto incluso los días ordinarios. Yo decidía pues edificar un templo mayor. […] Yo quería una iglesia sin esos pilares interiores que impiden la vista del altar a una parte de los fieles" (citado por Hazoumé Paul, Cinquante ans d'apostolat au Dahomey. Souvenirs de son Excellence Monseigneur Steinmetz 1892-1942[Cincuenta años de apostolado en el Dahomey. Recuerdos de su Excelencia Monseñor Steinmetz 1892-1942], Lomé 1942, 34).

"La construcción de la iglesia me proporcionó la ocasión de reforzar mi contacto con los sacerdotes fetichistas de mi Parroquia. Hasta entonces no recibía más que la visita de Agnilo, el sacerdote del "Fa". Pero, en 1903 y por mediación suya, entablé una amplia relación con todos sus colegas de la ciudad. Nuestra iglesia debía ser construida con ladrillos cocidos unidos con un mortero de cemento y de arena. Nuestros cristianos se habían comprometido a proveer la tierra y la arena que transportarían ellos mismos desde las canteras hasta nuestra obra. El transporte sobre la cabeza era entonces el único posible. Adolescentes, jóvenes y de otras edades, todos sin distinción de casta o de fortuna transportaban esta tierra de la cantera a la Misión. Era un transporte totalmente simbólico, pues personas mayores tenían recipientes que a penas podían contener unos cinco puñados dobles de arena. Sus interminables teorías serpenteaban en dos filas (los que partían y los que llegaban) en las callejuelas de Ouidah. Había también grupos compactos que iban y venían con cantos y alborozo. […] Estos grupos jubilosos a los que se mezclaban personas muy distinguidas […] no tardaron en dar envidia a los fetichistas. Ellos se apiñaban al paso de nuestros cristianos que iban gozosa y ruidosamente a un trabajo voluntario" (Ídem, 38-39).

"Animado por la muy antigua voluntad de Roma y también por la opinión del fundador de nuestra Sociedad, emprendí la preparación del terreno, en el Vicariato del Dahomey, para la nacimiento del Clero indígena. […] Destellos ed vocación aparecieron en la cristiandad después de nuestros sermones a través de nuestras Misiones. […] Pudimos pues construir un seminario en 1913 gracias, en gran parte, a la generosidad de insignes bienhechores de las Misiones encontrados en Francia. […] Nuestra obra comenzó con medios modestos. Fueron reunidos seis alumnos bajo la dirección del P. Gautier en nuestra escuela apostólica que fue abierta el 14 de febrero de 1914" (Ídem, 53-55).

"Pudimos, gracias a la insigne generosidad del cantón de San Gall, dotar al Vicariato del Dahomey de un hermoso seminario de dos pisos, de unos sesenta metros de largo con una capilla en el centro. Fue inaugurado en julio de 1930 con el nombre, como es justo, de seminario mayor de San Gall" (Ídem, 58).

"El año 1928 vi la coronación de nuestros esfuerzos: un hijo de este Dahomey fue elevado al sacerdocio. La ordenación estaba proyectada para el 15 de agosto, fiesta de la Gloriosa Asunción de la Reina del Clero. […] El seminario y la población cristiana se preparaban activamente a festejar el acontecimiento. Una súbita enfermedad me impidió ofrecer de mis propias manos al Divino Maestro las primicias de nuestro seminario. […] Debí volver a Francia un mes antes de la ordenación. Monseñor Cessou, Vicario Apostólico del Togo, tuvo la alegría de ordenar al primer sacerdote dahomeano: el P. Thomas Mulero, originario de las afueras de Porto Novo. […] Restablecido, volví al Dahomey al año siguiente y tuve la alegría de ordenar el 15 de septiembre de 1929 al segundo sacerdote dahomeano: el P. Gabriel Kivi, originario de Ouidah […]. Ordené el 15 de marzo de 1931 al P. Durand que había hecho sus estudios en nuestros seminarios de Lyon" (Ídem, 56).

"¿Qué es el Denario del Culto? Es la contribución anual que todo católico debe pagar a su obispo a fin de asegurar la subsistencia de los sacerdotes empleados en el santo ministerio. Es un impuesto, el impuesto de la fe. Nuestro Señor lo ha instituido: «Id, dice a sus Apóstoles, a predicar el evangelio. No llevéis con vosotros ni oro, ni plata, ni doble vestido. […] Si las ciudades os acogen, quedaos allí, comed lo que os sirvan: todo obrero tiene derecho a su salario» (Lc 10,7). […] Que nadie se engañe, el Denario no es una obra facultativa, es una obra obligatoria en conciencia; no es tampoco una obra suplementaria como lo son vuestras limosnas, es una obra de justicia como lo son el pago de vuestras deudas. San Pablo se ha valido de ello en Corinto. […] «Si en vosotros hemos sembrado bienes espirituales, ¿será mucho que recojamos bienes materiales? ¿Hay una profesión en la que se trabaje sin exigir salario? […]» (1 Cor 9-4-10)[1] (Lettre pastorale du 6 novembre 1911[Carta pastoral del 6 de noviembre de 1911]).

3.- MENSAJE DEL FUNDADOR


"Si hay un punto que deja mucho que desear, es el de la formación de las Iglesias nuevas. Como no era este el fin principal de las misiones, no se le presta desgraciadamente mucha atención. Se busca siempre a hacer cristianos, Iglesias muy poco. Y ¿cómo se harán obispos, puesto que ni siquiera se hacen sacerdotes?" (Exposé abrégé de l'état de la religión dans l'Inde, en Documents de mission et de fondation, 110 [Exposición abreviada del estado de la religión en la India, en Documentos de misión y de fundación, 110]).

"Hacer sacerdotes, hacer obispos, establecer verdaderas Iglesias, he aquí pues la verdadera misión del apóstol. Hacer crecer y extenderse este árbol de vida plantado por el enviado del Señor, hacerle producir cada día frutos más abundantes y más suaves, arrancar poco a poco las plantas extranjeras que se oponen a su completo desarrollo, es la misión del párroco y del obispo canónicamente establecidos. ¿Por qué se ha olvidado eso tanto tiempo? Es el deseo de la Iglesia, es su vida, es así como ella se ha formado y ella no ha cesado de crecer más que tan pronto como se ha cesado de darle nuevas Iglesias.

Hoy, ella extiende sus ramas, gloriosas es verdad, y algunas veces enrojecidas de la sangre de sus mártires, pero verdaderamente la obra de las misiones tiene otra cosa que hacer. Al misionero le quedan todavía lugares a desbrozar. Por todos los sitios donde hay millares de cristianos, deploro el estado de la misión pura y simple. Eso debería ser cosa de las Iglesias y la misión trabajaría en otra parte. Esas Iglesias serían las puertas de las misiones. Pero para eso nos harían falta sacerdotes y obispos; hay que cederles nuestros locales, darles nuestros templos, mirarnos en ellos como por debajo de ellos, y en fin, despojados de los frutos de nuestros largos sudores, ir una vez más solos, como el primer día, a pueblos que no nos darán más que trabajo.

Sí, ahí está lo que yo quiero decir, y ahí está esa vuestra gloria, ahí está vuestra vocación, ahí está vuestra obra. En el momento en que degeneráis en párroco y obispo no merecéis más ser llamados misionero, aunque esté en el orden y en el espíritu de la Iglesia que un párroco esté más elevado en dignidad que un sacerdote misionero, y que un obispo en título esté situado más alto que un vicario apostólico. Cuando digo degenerados es que en efecto, para vosotros en particular, es une verdadera degeneración" (Ídem, 114-115).

4.- MENSAJE DEL NUEVO TESTAMENTO

"Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos. A cada uno de nosotros le ha sido concedido el favor divino a la medida de los dones de Cristo. […] El mismo «dio» a unos el ser apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelizadores; a otros, pastores y maestros, para el recto ordenamiento de los santos en orden a las funciones del ministerio, para edificación del Cuerpo de Cristo, hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo" (Ef 4,4-7.11-13).

5.- PAUTAS DE REFLEXIÓN PARA COMPARTIR
¿Sé leer el entorno donde vivo y trabajo para descubrir ya en él la presencia de Jesucristo?
¿Acepto que los demás, con sus diferencias y a su manera, puedan aportar su contribución a la construcción de la Iglesia?

¿Permito que cada uno pueda ejercer sus talentos y su responsabilidad en la construcción de la Iglesia?

¿Estoy dispuesto a dejar el puesto a otros y asumir nuevas responsabilidades, nuevos cargos en mi trabajo eclesial y misionero?

¿Qué hago para promover las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras en mi Iglesia local y en las Iglesias de misión?

[1] Las citas bíblicas no son totalmente exactas, pues en Lc 10,7, mezcla el texto de Mateo Mt 10,1.9 con el de Lucas. Lo mismo pasa con 1 Cor 9,4-10, pues el texto está citando más bien el versículo 11 y siguientes. Da la impresión de que cita libremente de memoria, por eso no hay que tomar las referencias con rigor.

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